domingo, 13 de octubre de 2013

Informe de Caritas Nacional: memorio y Obsevatorio de nuestra realidad

Cáritas. 10 de octubre de 2013.- Los datos aportados por la memoria 2012 de Cáritas y el viii informe de la realidad social (ORS) muestran un escenario de luces y sombras. A esta realidad se han referido esta mañana en Madrid, durante el acto de presentación de ambos documentos, el obispo responsable de Cáritas en la CEPS (Comisión Episcopal de Pastoral Social), monseñor Alfonso Milián; y el presidente y secretario general de Cáritas Española, Rafael del Río y Sebastián Mora, respectivamente.
70.000 voluntarios y 276 millones de euros invertidos
Por una parte, el apoyo social a Cáritas en todo el país sigue subiendo, como demuestra el número de 70.229 voluntarios que durante 2012 (un 9,3% con relación a 2011) participaron en las acciones de lucha contra la pobreza desarrolladas en todo el país por las 70 Cáritas Diocesanas y las más de 6.000 Cáritas Parroquiales que integran la Confederación. Esa tendencia es similar a la que refleja la evolución de los recursos invertidos, que ascendieron a 276.272.706 euros durante el último año, lo que supone un aumento de 25,5 millones de euros (10,2%) con relación a 2011.
Pero, por otra parte, el VIII Informe del ORS de Cáritas constata la existencia en España de situaciones y hechos que indican un creciente empobrecimiento de la sociedad y el aumento del riesgo de fractura social. Más allá de la coyuntura de la crisis, este deterioro está consolidando una nueva estructura social donde crece la espiral de la escasez y el espacio de la vulnerabilidad.
Cinco millones de personas acompañadas
La respuesta de la sociedad a este incremento de la desigualdad se refleja en los datos recogidos en la Memoria anual de Cáritas. Así, de los 276 millones de euros invertidos en 2012,casi 194 millones (el 70,20% del total de recursos) proceden de aportaciones privadas, lo que supone un incremento de 27,7 millones de euros con relación al ejercicio anterior. Los fondos públicos manejados por Cáritas ascendieron a 83,3 millones de euros (29,80% del total).
Gracias al trabajo gratuito de los 70.000 voluntarios y la actividad de 4.253 personas contratadas, Cáritas ha podido aportar soluciones y oportunidades a las personas más expuestas a la pobreza. En 2012, la red parroquial y diocesana de la Confederación Cáritas construyó oportunidades y procesos para 4.929.361 personas en situación de mayor exclusión social. De ellas, 1.904.737 fueron acompañadas en España y 3.024.624 en los países del Sur.
Los mayores esfuerzos dedicados por la Confederación a reducir el impacto de la precariedad como consecuencia de la crisis se destinaron, en la misma línea de prioridades de los últimos años, a programas como los de Empleo e inserción laboral (25 millones € invertidos), Vivienda(5,8 millones €) o Acogida y atención primaria (60,6 millones €).
Además, durante 2012 Cáritas reforzó su acciones para las personas más vulnerables, como Mayores (32,8 millones €), Personas Sin Hogar(22,4 millones €), Infancia (12 millones €), Familia (10,7 millones €),Inmigrantes (7,2 millones €), entre otros.
Este compromiso de Cáritas con las víctimas de la pobreza se ha llevado a cabo por encima de las fronteras, al destinar 29,4 millones de euros en 2012 a proyectos de cooperación internacional.
Esfuerzo de austeridad
Aunque los recursos manejados el último año han crecido por encima del 10 por ciento, Cáritas ha conseguido mantener los mismos niveles de máxima austeridad de los últimos cinco años, al destinar a gastos de gestión y administración sólo 6,7 céntimos de cada euro invertido.
Constataciones del VIII Informe del ORS
El VIII Informe del Observatorio de la Realidad Social de Cáritas, presentado de manera simultánea a la Memoria anual de actividades, permite conocer, a la luz de la propia experiencia de trabajo de los servicios de Acogida y Atención primara de Cáritas en todo el país, cuál es la situación social del momento actual.
Según se recoge en su resumen ejecutivo, las constataciones más relevantes del Informe son las siguientes:
1.   Nuestro modelo económico se caracteriza por el comportamiento “contracíclico” de la desigualdad en la renta, que aumenta en etapas de recesión, pero que no reduce las diferencias cuando se registra expansión económica.
2.   En los últimos años se ha producido un descenso de la renta media, lo que supone un proceso de empobrecimiento de nuestra sociedad, que afecta especialmente a las personas y familias más vulnerables.
3.   La pobreza severa (con menos de 307 € al mes) alcanza ya a 3 millones de personas, el doble de los que estaban en esta situación antes de la crisis.
4.   Asistimos al aumento de la cronicidad, constatado en el incremento de los parados de larga duración, especialmente el grupo de mayores de 50 años, y en el hecho de que una de cada tres personas atendidas en Cáritas lleva más de tres años demandando ayuda. Esta situación afecta también a las relaciones sociales y al horizonte vital de las personas.
5.   Se incrementa la desigualdad en España, con el valor más elevado de toda Europa: el 20% de la población más rica concentra 7,5 más riqueza que el 20% más pobre.
6.   Está tendencia corre el riesgo de verse incrementada por el elevado nivel de desempleo; la pérdida de capacidad adquisitiva de la población (descenso de la renta media desde 2007 en torno a un 4% y aumento de los precios en torno al 10%); y eldebilitamiento de las políticas sociales y el recorte progresivo de derechos.
7.   Existen necesidades básicas (alimentación, gastos relativos a la vivienda, ropa y calzado…) que no están cubiertas desde nuestro modelo de bienestar.
8.   Aquellas personas cuya situación les impide cubrir por sus propios medios estas necesidades, se ven obligadas a acudir a la familia o a entidades sociales de carácter privado en busca de ayuda.
9.   Asistimos al riesgo de desbordamiento de la función protectora de la red familiar, que sigue siendo la primera estrategia de supervivencia para hacer frente al impacto de la crisis.
10.  La desprotección social de las personas y familias más vulnerables está agravada al restringirse las condiciones de acceso a derechos como la sanidad, la educación, los servicios sociales y la dependencia.
11.  Diversos cambios en las políticas sociales tienen consecuencias negativas directas sobre las personas más vulnerables, como el cambio en el sistema de prestaciones sanitarias y grado de cobertura, la modificación de los requerimientos administrativos para el acceso a las prestaciones, o la difícil adaptación de los servicios sociales a las nuevas realidades que ofrece la coyuntura de crisis.
12.  Aunque los primeros efectos de la crisis económica se amortiguaron por las prestaciones por desempleo y el apoyo de las familias, el agotamiento de las ayudas económicas, la prolongación de las situaciones de desempleo, las políticas de ajuste y sus recortes, unido a las dificultades en las familias, han creado un caldo de cultivo para la irrupción de una segunda oleada de empobrecimiento y exclusión social con efectos más intensos.
13.  Desde que se inició la crisis, Cáritas ha triplicado tanto el número de personas atendidas, hasta alcanzar la cifra de 1.300.914 personas en el año 2012, como el volumen de recursos destinados a ayudas económicas directas a las familias, que fueron de 44 millones de euros el año pasado.
14.  Respecto al perfil de las personas acompañadas en Cáritas, las mujeres siguen siendo el rostro más visible de las situaciones de pobreza y exclusión. Se registra, además, un elevado número de desempleados, que han pasado de ser “recientes” –al inicio de la crisis– a ser de larga duración en este momento de consolidación de la estructura, así como los casos de parejas jóvenes (de entre 20 y 40 años de edad) con hijos, la mujeres solas con familiares a su cargo, las personas donde la intensidad laboral del hogar es muy baja y los ciudadanos extracomunitarios.

MEMORIA 2012  VIII INFORME  OBSERVATORIO REALIDAD SOCIAL 

jueves, 3 de octubre de 2013

Racimo de la Palabra: Domingo 27 -TO - C

Lectura del Profeta Habacuc. 
¿Hasta cuándo, Señor, pediré auxilio sin que tú escuches? Yo te grito: «¡Violencia!», y tú no salvas. ¿Por qué me haces ver tantas injusticias y tú aceptas el espectáculo de la opresión? Ante mí no hay más que robos y violencia, por todas partes hay querellas y discordias. Y el Señor me respondió: «Escribe la visión, grábala en tablillas, para que pueda leerse con facilidad; pues es aún una visión para una fecha fija, llegará a su término y no fallará; si tarda, espérala, pues llegará en el momento preciso». El que no es justo sucumbirá, pero el justo por su fidelidad vivirá. 

SALMO RESPONSORIAL (Ps 95) 
Venid, cantemos jubilosos al Señor, 
aclamemos a la roca que nos salva; 
vayamos ante él a darle gracias 
y a cantar himnos en su honor. 
Venid a adorarlo, hinquemos las rodillas 
delante del Señor, nuestro creador. 
Porque él es nuestro Dios y nosotros su pueblo, 
las ovejas que él guarda. 
«No endurezcáis vuestro corazón como en Meribá, 
como el día de Masá en el desierto, 
cuando vuestros padres me desafiaron 
y me pusieron a prueba 
aunque habían visto mis obras». 

Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a Timoteo
Querido hermano: Te recomiendo que reavives la gracia de Dios, que te fue conferida por la imposición de mis manos. Pues el Señor no nos ha dado espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de prudencia. Así pues, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, su prisionero. Al contrario, soporta conmigo los sufrimientos por el evangelio, con la ayuda del poder de Dios, Conserva como modelo de sana doctrina lo que oíste de mí, con la fe y el amor de Cristo Jesús. Guarda este preciado depósito con la ayuda del Espíritu Santo, que habita en nosotros. 

Lectura del santo Evangelio según San Lucas.  (Lc 17, 5-10) 
En aquel tiempo los apóstoles dijeron al Señor: «Acrecienta nuestra fe». Y el Señor dijo: «Si tuvierais una fe tan grande como un grano de mostaza y dijerais a este sicómoro: Arráncate y trasplántate al mar, él os obedecería». «¿Quién de vosotros, que tenga un criado arando o pastoreando, le dice cuando llega del campo: Pronto, ven y siéntate a la mesa? Más bien le dirá: Prepárame de cenar, y ponte a servirme hasta que yo coma y beba. Después comerás y beberás tú. ¿Tendría que estar agradecido al criado porque hizo lo que se le había ordenado? Así también vosotros, cuando hayáis hecho lo que se os haya ordenado, decid: Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer». 

sábado, 2 de febrero de 2013

Rio de fiesta: 50 años regando nuestra tierra


Hoy comienza el 50 aniversario del comienzo de Cáritas en nuestra Rioja. Este sábado, 2 de febrero, más de trescientas personas nos daremos cita en el Seminario Diocesano (Avda. de La Paz, 114. Logroño) para participar en el primero de los actos conmemorativos que Cáritas La Rioja organizará en 2013 con motivo de su cincuenta aniversario. Esta jornada de formación y convivencia estará presidida por el Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño, don Juan José Omella. Además, asistirán a los actos el presidente y secretario general de Cáritas Española, Rafael del Río y Sebastián Mora, respectivamente; el director de Cáritas La Rioja, Luis Lleyda; representantes de Cáritas Aragón; autoridades institucionales de La Rioja y un gran número de voluntarios.

La jornada comenzará con un acto de acogida y una oración. A las 11 h., Sebastián Mora impartirá la charla “Cáritas In Veritate”*. A las 12 h., se realizará una foto de familia y a continuación, habrá una pausa para tomar un café*. A las 13 h., se celebrará la Eucaristía de inauguración del cincuentenario de la institución canónica de Cáritas Diocesana. A su término, los asistentes disfrutarán de una comida y a las 16 h., escucharán un recital de la Coral Logroñesa “San Pablo” y la Orquesta del Conservatorio de Calahorra. Un concierto con el que, sobre las 18 h., será clausurada la jornada.

Una conmemoración sencilla pero compartida

Los actos de celebración del cincuenta aniversario se sucederán a lo largo de todo el año en los distintos grupos parroquiales de Cáritas en toda la geografía riojana, con el objetivo de que esta conmemoración sea un acto compartido de ilusión.
Así, tras esta jornada inaugural, una exposición sobre los Objetivos del Milenio que podrá contemplarse este sábado en el seminario, viajará hasta Haro donde estará expuesta del 5 al 14 de febrero en el centro CajaRioja de Haro. De marzo a noviembre, en el Ateneo Riojano de Logroño tendrá lugar un ciclo de jornadas de exposición pública sobre el trabajo de Cáritas.
Asimismo, Cáritas La Rioja expondrá una muestra histórica que recorrerá los principales hitos de la entidad en su medio siglo de vida, así como la principal valía de Cáritas: sus agentes. La muestra recogerá testimonios gráficos de sus voluntarios, trabajadores, colaboradores… Los actos conmemorativos tendrán su cierre en noviembre, en la Asamblea Diocesana.



sábado, 19 de enero de 2013

Rio solidario: los migrantes. Discurso del papa para este dia

MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI PARA LA JORNADA MUNDIAL
DEL EMIGRANTE Y DEL REFUGIADO 2013
 Migraciones: peregrinación de fe y esperanza
Queridos hermanos:
El Concilio Ecuménico Vaticano II, en la Constitución pastoral Gaudium et spes, ha recordado que «la Iglesia avanza juntamente con toda la humanidad» (n. 40), por lo cual «los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón» (ibíd., 1). Se hicieron eco de esta declaración el Siervo de Dios Pablo VI, que llamó a la Iglesia «experta en humanidad» (Enc. Populorum progressio, 13), y el Beato Juan Pablo II, quien afirmó que la persona humana es «el primer camino que la Iglesia debe recorrer en el cumplimiento de su misión..., camino trazado por Cristo mismo» (Enc. Centesimus annus, 53). En mi Encíclica Caritas in veritate he querido precisar, siguiendo a mis predecesores, que «toda la Iglesia, en todo su ser y obrar, cuando anuncia, celebra y actúa en la caridad, tiende a promover el desarrollo integral del hombre» (n. 11), refiriéndome también a los millones de hombres y mujeres que, por motivos diversos, viven la experiencia de la migración. En efecto, los flujos migratorios son «un fenómeno que impresiona por sus grandes dimensiones, por los problemas sociales, económicos, políticos, culturales y religiosos que suscita, y por los dramáticos desafíos que plantea a las comunidades nacionales y a la comunidad internacional» (ibíd., 62), ya que «todo emigrante es una persona humana que, en cuanto tal, posee derechos fundamentales inalienables que han de ser respetados por todos y en cualquier situación» (ibíd.).
En este contexto, he querido dedicar la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado 2013 al tema «Migraciones: peregrinación de fe y esperanza», en concomitancia con las celebraciones del 50 aniversario de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II y de los 60 años de la promulgación de la Constitución apostólica Exsul familia, al mismo tiempo que toda la Iglesia está comprometida en vivir el Año de la fe, acogiendo con entusiasmo el desafío de la nueva evangelización.
En efecto, fe y esperanza forman un binomio inseparable en el corazón de muchísimos emigrantes, puesto que en ellos anida el anhelo de una vida mejor, a lo que se une en muchas ocasiones el deseo de querer dejar atrás la «desesperación» de un futuro imposible de construir. Al mismo tiempo, el viaje de muchos está animado por la profunda confianza de que Dios no abandona a sus criaturas y este consuelo hace que sean más soportables las heridas del desarraigo y la separación, tal vez con la oculta esperanza de un futuro regreso a la tierra de origen. Fe y esperanza, por lo tanto, conforman a menudo el equipaje de aquellos que emigran, conscientes de que con ellas «podemos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino» (Enc. Spe salvi, 1).
En el vasto campo de las migraciones, la solicitud maternal de la Iglesia se realiza en diversas directrices. Por una parte, la que contempla las migraciones bajo el perfil dominante de la pobreza y de los sufrimientos, que con frecuencia produce dramas y tragedias. Aquí se concretan las operaciones de auxilio para resolver las numerosas emergencias, con generosa dedicación de grupos e individuos, asociaciones de voluntariado y movimientos, organizaciones parroquiales y diocesanas, en colaboración con todas las personas de buena voluntad. Pero, por otra parte, la Iglesia no deja de poner de manifiesto los aspectos positivos, las buenas posibilidades y los recursos que comportan las migraciones. Es aquí donde se incluyen las acciones de acogida que favorecen y acompañan una inserción integral de los emigrantes, solicitantes de asilo y refugiados en el nuevo contexto socio-cultural, sin olvidar la dimensión religiosa, esencial para la vida de cada persona. La Iglesia, por su misión confiada por el mismo Cristo, está llamada a prestar especial atención y cuidado a esta dimensión precisamente: ésta es su tarea más importante y específica. Por lo que concierne a los fieles cristianos provenientes de diversas zonas del mundo, el cuidado de la dimensión religiosa incluye también el diálogo ecuménico y la atención de las nuevas comunidades, mientras que por lo que se refiere a los fieles católicos se expresa, entre otras cosas, mediante la creación de nuevas estructuras pastorales y la valorización de los diversos ritos, hasta la plena participación en la vida de la comunidad eclesial local. La promoción humana está unida a la comunión espiritual, que abre el camino «a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo» (Carta ap. Porta fidei, 6). La Iglesia ofrece siempre un don precioso cuando lleva al encuentro con Cristo que abre a una esperanza estable y fiable.
Con respecto a los emigrantes y refugiados, la Iglesia y las diversas realidades que en ella se inspiran están llamadas a evitar el riesgo del mero asistencialismo, para favorecer la auténtica integración, en una sociedad donde todos y cada uno sean miembros activos y responsables del bienestar del otro, asegurando con generosidad aportaciones originales, con pleno derecho de ciudadanía y de participación en los mismos derechos y deberes. Aquellos que emigran llevan consigo sentimientos de confianza y de esperanza que animan y confortan en la búsqueda de mejores oportunidades de vida. Sin embargo, no buscan solamente una mejora de su condición económica, social o política. Es cierto que el viaje migratorio a menudo tiene su origen en el miedo, especialmente cuando las persecuciones y la violencia obligan a huir, con el trauma del abandono de los familiares y de los bienes que, en cierta medida, aseguraban la supervivencia. Sin embargo, el sufrimiento, la enorme pérdida y, a veces, una sensación de alienación frente a un futuro incierto no destruyen el sueño de reconstruir, con esperanza y valentía, la vida en un país extranjero. En verdad, los que emigran alimentan la esperanza de encontrar acogida, de obtener ayuda solidaria y de estar en contacto con personas que, comprendiendo las fatigas y la tragedia de su prójimo, y también reconociendo los valores y los recursos que aportan, estén dispuestos a compartir humanidad y recursos materiales con quien está necesitado y desfavorecido. Debemos reiterar, en efecto, que «la solidaridad universal, que es un hecho y un beneficio para todos, es también un deber» (Enc. Caritas in veritate, 43). Emigrantes y refugiados, junto a las dificultades, pueden experimentar también relaciones nuevas y acogedoras, que les alienten a contribuir al bienestar de los países de acogida con sus habilidades profesionales, su patrimonio socio-cultural y también, a menudo, con su testimonio de fe, que estimula a las comunidades de antigua tradición cristiana, anima a encontrar a Cristo e invita a conocer la Iglesia.
Es cierto que cada Estado tiene el derecho de regular los flujos migratorios y adoptar medidas políticas dictadas por las exigencias generales del bien común, pero siempre garantizando el respeto de la dignidad de toda persona humana. El derecho de la persona a emigrar - como recuerda la Constitución conciliar Gaudium et spes en el n. 65 - es uno de los derechos humanos fundamentales, facultando a cada uno a establecerse donde considere más oportuno para una mejor realización de sus capacidades y aspiraciones y de sus proyectos. Sin embargo, en el actual contexto socio-político, antes incluso que el derecho a emigrar, hay que reafirmar el derecho a no emigrar, es decir, a tener las condiciones para permanecer en la propia tierra, repitiendo con el Beato Juan Pablo II que «es un derecho primario del hombre vivir en su propia patria. Sin embargo, este derecho es efectivo sólo si se tienen constantemente bajo control los factores que impulsan a la emigración» (Discurso al IV Congreso mundial de las Migraciones, 1998). En efecto, actualmente vemos que muchas migraciones son el resultado de la precariedad económica, de la falta de bienes básicos, de desastres naturales, de guerras y de desórdenes sociales. En lugar de una peregrinación animada por la confianza, la fe y la esperanza, emigrar se convierte entonces en un «calvario» para la supervivencia, donde hombres y mujeres aparecen más como víctimas que como protagonistas y responsables de su migración. Así, mientras que hay emigrantes que alcanzan una buena posición y viven con dignidad, con una adecuada integración en el ámbito de acogida, son muchos los que viven en condiciones de marginalidad y, a veces, de explotación y privación de los derechos humanos fundamentales, o que adoptan conductas perjudiciales para la sociedad en la que viven. El camino de la integración incluye derechos y deberes, atención y cuidado a los emigrantes para que tengan una vida digna, pero también atención por parte de los emigrantes hacia los valores que ofrece la sociedad en la que se insertan.
En este sentido, no podemos olvidar la cuestión de la inmigración irregular, un asunto más acuciante en los casos en que se configura como tráfico y explotación de personas, con mayor riesgo para mujeres y niños. Estos crímenes han de ser decididamente condenados y castigados, mientras que una gestión regulada de los flujos migratorios, que no se reduzca al cierre hermético de las fronteras, al endurecimiento de las sanciones contra los irregulares y a la adopción de medidas que desalienten nuevos ingresos, podría al menos limitar para muchos emigrantes los peligros de caer víctimas del mencionado tráfico. En efecto, son muy necesarias intervenciones orgánicas y multilaterales en favor del desarrollo de los países de origen, medidas eficaces para erradicar la trata de personas, programas orgánicos de flujos de entrada legal, mayor disposición a considerar los casos individuales que requieran protección humanitaria además de asilo político. A las normativas adecuadas se debe asociar un paciente y constante trabajo de formación de la mentalidad y de las conciencias. En todo esto, es importante fortalecer y desarrollar las relaciones de entendimiento y de cooperación entre las realidades eclesiales e institucionales que están al servicio del desarrollo integral de la persona humana. Desde la óptica cristiana, el compromiso social y humanitario halla su fuerza en la fidelidad al Evangelio, siendo conscientes de que «el que sigue a Cristo, Hombre perfecto, se perfecciona cada vez más en su propia dignidad de hombre» (Gaudium et spes, 41).
Queridos hermanos emigrantes, que esta Jornada Mundial os ayude a renovar la confianza y la esperanza en el Señor que está siempre junto a nosotros. No perdáis la oportunidad de encontrarlo y reconocer su rostro en los gestos de bondad que recibís en vuestra peregrinación migratoria. Alegraos porque el Señor está cerca de vosotros y, con Él, podréis superar obstáculos y dificultades, aprovechando los testimonios de apertura y acogida que muchos os ofrecen. De hecho, «la vida es como un viaje por el mar de la historia, a menudo oscuro y borrascoso, un viaje en el que escudriñamos los astros que nos indican la ruta. Las verdaderas estrellas de nuestra vida son las personas que han sabido vivir rectamente. Ellas son luces de esperanza. Jesucristo es ciertamente la luz por antonomasia, el sol que brilla sobre todas las tinieblas de la historia. Pero para llegar hasta Él necesitamos también luces cercanas, personas que dan luz reflejando la luz de Cristo, ofreciendo así orientación para nuestra travesía» (Enc. Spe salvi, 49).
Encomiendo a cada uno de vosotros a la Bienaventurada Virgen María, signo de segura esperanza y de consolación, «estrella del camino», que con su maternal presencia está cerca de nosotros cada momento de la vida, y a todos imparto con afecto la Bendición Apostólica.

Ciudad del Vaticano, 12 de octubre de 2012
BENEDICTO PP. XVI





jueves, 13 de diciembre de 2012

Campaña de Caritas nacional para Navidad

En este tiempo de Navidad, Cáritas lanza la primera fase de su Campaña Institucional 2012-13 en la que apuesta por construir un modelo de sociedad donde el trabajo sea una fuente de desarrollo personal y social a partir de la cual podamos reconstruir juntos el bien común, y donde conceptos como el reparto del trabajo o la renta básica de ciudadanía puedan contemplarse como caminos reales y posibles para hacer un mundo más justo y sostenible.

Cambiar nuestra relación con el trabajo

Bajo el lema “Vive con sencillez y trabaja por un mundo más justo”, la campaña de Navidad de Cáritas nos invita, en este contexto de crisis cada vez más incierto y desconcertante, a reflexionar sobre nuestra relación con el trabajo, con lo que significa y con lo que esperamos de él.
Como recuerdan los autores de la campaña, “empeñados en este último siglo en que el pilar del desarrollo es la economía, hemos olvidado que el verdadero progreso es el anhelo humano, común a todos, de ser feliz y hacer felices a los demás. Trabajar para vivir, para desarrollarnos como personas capaces de crear y proyectar, ha dejado paso al vivir para trabajar, para ganar más dinero, para adquirir más bienes”.
Por esa razón, Cáritas nos invita con motivo de la Navidad a vivir con sencillez y a trabajar por un mundo más justo donde entre todos podamos lograr un trabajo “decente”. Esto significa:
- Que sea expresión de la dignidad esencial de todo hombre o mujer.
- Un trabajo libremente elegido, que asocie efectivamente a los trabajadores, hombres y mujeres, al desarrollo de su comunidad.
- Un trabajo que, de este modo, haga que los trabajadores sean respetados, evitando toda discriminación.
- Un trabajo que permita satisfacer las necesidades de las familias y escolarizar a los hijos sin que se vean obligados a trabajar.
- Un trabajo que consienta a los trabajadores organizarse libremente y hacer oír su voz.
- Un trabajo que deje espacio para reencontrarse adecuadamente con las propias raíces en el ámbito personal, familiar y espiritual.
- Un trabajo que asegure una condición digna a los trabajadores que llegan a la jubilación.

Derribar los muros cada vez más gruesos de la desigualdad
En el mundo en el que vivimos –afirmaEva San Martín, responsable de la Campaña Institucional de Cáritas-- los muros de las desigualdades sociales son cada vez más gruesos, los muros que cierran los caminos para acceder a un trabajo digno y estable son cada vez más altos, los muros que nos aíslan y nos hacen vivir individualmente, encerrados en nosotros mismos son cada vez más impenetrables”. “En un mundo así, Cáritas, en nombre de la comunidad cristiana, sueña y quiere trabajar por hacer realidad un nuevo modelo de economía y de sociedad que no levante muros, sino que los derribe”, añade.

Para llamar la atención sobre este proceso, Cáritas ya inició el año pasado una nueva etapa bienal en su Campaña Institucional con el lema “Vive sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir”. Este año, la campaña y sus materiales didácticos siguen profundizando en la misma línea de vivir sencillamente para hacer posible un nuevo modelo de economía y de sociedad.


Recuperar el valor de la sencillez
Vivir sencillamente no se reduce a una pura cuestión material de conformarse con tener pocas cosas, sino que abarca a todo el ser de la persona. Implica una opción de vida; es un compromiso personal de tener un estilo de vivir contracorriente a los valores que promueve el modelo económico y social actual, llevando a la práctica el valor evangélico de la sencillez, con todo lo que implica de desprenderse de lo que nos deshumaniza y aleja de lo que es importante y sustancial en la vida personal y relacional, para hacer posible un mundo mejor, un “cielo nuevo y una tierra nueva donde habite la justicia” (2P 3, 13).
Por ello, la Campaña de Cáritas es una invitación a romper:
• Con el vivir subidos en la ola del consumismo, del afán de tener y poseer para hacer una opción de vivir sencillamente, ser activistas de la sencillez.
• Con el vivir individualista, encerrado en mi mundo de intereses y poner en circulación la moneda de la Gratuidad para que crezcan los bienes relacionales.
• Con el vivir aceleradamente descuidando las cosas importantes de la vida, y dedicar tiempo para la vida, para llenarse de vida y ser contagiador de Vida.

8 campanadas por los ODM
 Una de las actividades de movilización propuestas desde la Campaña es el denominado “Gesto Mensual”, que en esta edición consiste en tañer “8 campanadas para que otro mundo sea posible”
“La finalidad de este gesto –se explica en la Guía de la Campaña -- es concienciar a la comunidad parroquial sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio y darle un cauce para visibilizar públicamente la voluntad y compromiso de la comunidad por hacer posible un mundo mejor”.
La idea es que en las distintas comunidades parroquiales se hagan 8 campanadas, una por cada Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM), con el objetivo simbólico de recordar a los gobernantes que esos Objetivos están lejos de cumplirse por su falta de voluntad política. Pero ese tañido quiere recordar también a los ciudadanos que tenemos que exigir a nuestros gobernantes que cumplan lo que prometieron en el año 2000, además de comprometernos nosotros mismos a tener un estilo de vida sencillo y solidario.

Rio del Adviento HACIA LA NAVIDAD

SOFONIAS 3, 14 18a

Regocíjate, hija de Sión, grita de júbilo, Israel; alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén. El Señor ha cancelado tu condena, ha expulsado a tus enemigos. El Señor será el rey de Israel, en medio de ti, y ya no temerás. Aquel día dirán a Jerusalén: «No temas, Sión, no desfallezcan tus manos. El Señor, tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva. El se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta».


SALMO RESPONSORIAL (Is. 12)


Gritad jubilosos: «¡Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel!»
El Señor es mi Dios y salvador: confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.

Dad gracias al Señor, invocad su nombre, contad a los pueblos sus hazañas, proclamad que su nombre es excelso.

Tañed para el Señor, que hizo proezas, anunciadlas a toda la tierra; gritad jubilosos, habitantes de Sión: «Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel».

FILIPENSES 4, 4 7

Hermanos: Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres. Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca. Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

LUCAS 3, 10 18
En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: «¿Entonces, qué hacemos?» El contestó: «El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo». Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron: «Maestro, ¿qué hacemos nosotros?» El les contestó: «No exijáis más de lo establecido». Unos militares le preguntaron: «¿Qué hacemos nosotros?» El les contestó: «No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga». El pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará con Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga». Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba la Buena Noticia.







miércoles, 7 de noviembre de 2012

Rio de la palabra de Dios, domingo 32, 11 de noviembre de 2012

Lectura del primer libro de los Reyes (17,10-16):
En aquellos días, el profeta Elías se puso en camino hacia Sarepta, y, al llegar a la puerta de la ciudad, encontró allí una viuda que recogía leña. La llamó y le dijo: «Por favor, tráeme un poco de agua en un jarro para que beba.»
Mientras iba a buscarla, le gritó: «Por favor, tráeme también en la mano un trozo de pan.»
Respondió ella: «Te juro por el Señor, tu Dios, que no tengo ni pan; me queda sólo un puñado de harina en el cántaro y un poco de aceite en la alcuza. Ya ves que estaba recogiendo un poco de leña. Voy a hacer un pan para mí y para mi hijo; nos lo comeremos y luego moriremos.»
Respondió Elías: «No temas. Anda, prepáralo como has dicho, pero primero hazme a mí un panecillo y tráemelo; para ti y para tu hijo lo harás después. Porque así dice el Señor, Dios de Israel: "La orza de harina no se vaciará, la alcuza de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra."»
Ella se fue, hizo lo que le había dicho Elías, y comieron él, ella y su hijo. Ni la orza de harina se vació, ni la alcuza de aceite se agotó, como lo había dicho el Señor por medio de Elías.
Salmo 145,7.8-9a.9bc-10
R/. Alaba, alma mía, al Señor
Que mantiene su fidelidad perpetuamente,
que hace justicia a los oprimidos,
que da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos. R/.

El Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos,
el Señor guarda a los peregrinos. R/.

Sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad. R/.

Lectura de la carta a los Hebreos (9,24-28):
Cristo ha entrado no en un santuario construido por hombres imagen del auténtico, sino en el mismo cielo, para ponerse ante Dios, intercediendo por nosotros. Tampoco se ofrece a sí mismo muchas veces como el sumo sacerdote, que entraba en el santuario todos los años y ofrecia sangre ajena; si hubiese sido así, tendría que haber padecido muchas veces, desde el principio del mundo. De hecho, él se ha manifestado una sola vez, al final de la historia, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo. Por cuanto el destino de los hombres es morir una sola vez. Y después de la muerte, el juicio. De la misma manera, Cristo se ha ofrecido una sola vez para quitar los pecados de todos. La segunda vez aparecerá, sin ninguna relación al pecado, a los que lo esperan, para salvarlos.
Evangelio según san Marcos (12,38-44):
En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa.»
Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales.
Llamando a sus discípulos, les dijo: «Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»