Mostrando entradas con la etiqueta Iregua. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Iregua. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de mayo de 2014

Mercadillo solidario en Villamediana por el grupo de Caritas



Con mucho animo el grupo de Cáritas de Villamediana ha salido este primero de mayo a la calle para hacer el mercadillo solidario con la doble finalidad de recaudar fondos para las mas de cien familias que a las que se ayuda y dar a conocer nuestra institución de Cáritas invitando a la gente a colaborar y hacerse socios.
Ante la sequía de la crisis y sus efectos colaterales sigue haciendo falta ríos de solidaridad.







martes, 5 de noviembre de 2013

Llegando a los finales del aniversario: CHAVICAR Y PROYECTO HOMBRE

logo
El 7 de noviembre, última charla del ciclo de jornadas de exposición pública sobre Cáritas La Rioja y sus fundaciones
Este 2013 es un año especial para Cáritas La Rioja. La entidad cumple su 50 aniversario y por este motivo está organizando diversos actos. Entre ellos destaca "50 años trabajando por la justicia en La Rioja", un ciclo de jornadas de exposición pública sobre del trabajo de Cáritas y sus fundaciones. Tras siete charlas, este jueves, 7 de noviembre, a las 20 h., en el Ateneo Riojano (Muro de Cervantes, nº1, 1º. Logroño) tendrá lugar la última. Bajo el título "Fundación Cáritas Chavicar y Proyecto Hombre La Rioja, dos entidades de Cáritas La Rioja", intervendrán Luis Lleyda, director de Cáritas La Rioja y presidente de ambas entidades; Jesús Pablo Romero, gerente de Fundación Cáritas Chavicar; y David García, director de Proyecto Hombre La Rioja.  
¡Os esperamos!
Qué sabes de... Fundación Cáritas Chavicar
Es una entidad sin ánimo de lucro que nace en 1988 como recurso especializado de Cáritas La Rioja para ofrecer una salida laboral a colectivos vulnerables. Por aquellos años se utiliza como fuente de recursos la recogida de CHAtarra, VIdrio y CARtón, de ahí su nombre. Actualmente, Fundación Cáritas Chavicar es una entidad profesional que ofrece servicios integrales en la gestión de todo tipo de residuos, pero su motor es el mismo: conseguir la inserción sociolaboral de las personas con más dificultades para acceder a un empleo.
Más información: www.chavicar.es
 
Qué sabes de... Proyecto Hombre La Rioja
En 1990 abre sus puertas la Fundación Centro de la Solidaridad de La Rioja, nombre oficial de Proyecto Hombre La Rioja. La entidad ofrece un conjunto de programas de tratamiento y de rehabilitación a personas con adicciones desde la experiencia de sus 14 profesionales (psicólogos, terapeutas, trabajadores sociales, antropólogos, educadores sociales…). Además es pionera en el desarrollo de programas de orientación y atención a las personas del entorno socio-familiar, así como en el desarrollo de talleres y actividades de prevención y sensibilización a toda la población.
Más información: www.proyectohombrelarioja.es

Cáritas La Rioja 
Marqués de San Nicolás, nº35. Logroño. 26.001
Tel: 941 25 23 40
www.twitter.com/CaritasLaRioja

sábado, 19 de enero de 2013

Rio solidario: los migrantes. Discurso del papa para este dia

MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI PARA LA JORNADA MUNDIAL
DEL EMIGRANTE Y DEL REFUGIADO 2013
 Migraciones: peregrinación de fe y esperanza
Queridos hermanos:
El Concilio Ecuménico Vaticano II, en la Constitución pastoral Gaudium et spes, ha recordado que «la Iglesia avanza juntamente con toda la humanidad» (n. 40), por lo cual «los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón» (ibíd., 1). Se hicieron eco de esta declaración el Siervo de Dios Pablo VI, que llamó a la Iglesia «experta en humanidad» (Enc. Populorum progressio, 13), y el Beato Juan Pablo II, quien afirmó que la persona humana es «el primer camino que la Iglesia debe recorrer en el cumplimiento de su misión..., camino trazado por Cristo mismo» (Enc. Centesimus annus, 53). En mi Encíclica Caritas in veritate he querido precisar, siguiendo a mis predecesores, que «toda la Iglesia, en todo su ser y obrar, cuando anuncia, celebra y actúa en la caridad, tiende a promover el desarrollo integral del hombre» (n. 11), refiriéndome también a los millones de hombres y mujeres que, por motivos diversos, viven la experiencia de la migración. En efecto, los flujos migratorios son «un fenómeno que impresiona por sus grandes dimensiones, por los problemas sociales, económicos, políticos, culturales y religiosos que suscita, y por los dramáticos desafíos que plantea a las comunidades nacionales y a la comunidad internacional» (ibíd., 62), ya que «todo emigrante es una persona humana que, en cuanto tal, posee derechos fundamentales inalienables que han de ser respetados por todos y en cualquier situación» (ibíd.).
En este contexto, he querido dedicar la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado 2013 al tema «Migraciones: peregrinación de fe y esperanza», en concomitancia con las celebraciones del 50 aniversario de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II y de los 60 años de la promulgación de la Constitución apostólica Exsul familia, al mismo tiempo que toda la Iglesia está comprometida en vivir el Año de la fe, acogiendo con entusiasmo el desafío de la nueva evangelización.
En efecto, fe y esperanza forman un binomio inseparable en el corazón de muchísimos emigrantes, puesto que en ellos anida el anhelo de una vida mejor, a lo que se une en muchas ocasiones el deseo de querer dejar atrás la «desesperación» de un futuro imposible de construir. Al mismo tiempo, el viaje de muchos está animado por la profunda confianza de que Dios no abandona a sus criaturas y este consuelo hace que sean más soportables las heridas del desarraigo y la separación, tal vez con la oculta esperanza de un futuro regreso a la tierra de origen. Fe y esperanza, por lo tanto, conforman a menudo el equipaje de aquellos que emigran, conscientes de que con ellas «podemos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino» (Enc. Spe salvi, 1).
En el vasto campo de las migraciones, la solicitud maternal de la Iglesia se realiza en diversas directrices. Por una parte, la que contempla las migraciones bajo el perfil dominante de la pobreza y de los sufrimientos, que con frecuencia produce dramas y tragedias. Aquí se concretan las operaciones de auxilio para resolver las numerosas emergencias, con generosa dedicación de grupos e individuos, asociaciones de voluntariado y movimientos, organizaciones parroquiales y diocesanas, en colaboración con todas las personas de buena voluntad. Pero, por otra parte, la Iglesia no deja de poner de manifiesto los aspectos positivos, las buenas posibilidades y los recursos que comportan las migraciones. Es aquí donde se incluyen las acciones de acogida que favorecen y acompañan una inserción integral de los emigrantes, solicitantes de asilo y refugiados en el nuevo contexto socio-cultural, sin olvidar la dimensión religiosa, esencial para la vida de cada persona. La Iglesia, por su misión confiada por el mismo Cristo, está llamada a prestar especial atención y cuidado a esta dimensión precisamente: ésta es su tarea más importante y específica. Por lo que concierne a los fieles cristianos provenientes de diversas zonas del mundo, el cuidado de la dimensión religiosa incluye también el diálogo ecuménico y la atención de las nuevas comunidades, mientras que por lo que se refiere a los fieles católicos se expresa, entre otras cosas, mediante la creación de nuevas estructuras pastorales y la valorización de los diversos ritos, hasta la plena participación en la vida de la comunidad eclesial local. La promoción humana está unida a la comunión espiritual, que abre el camino «a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo» (Carta ap. Porta fidei, 6). La Iglesia ofrece siempre un don precioso cuando lleva al encuentro con Cristo que abre a una esperanza estable y fiable.
Con respecto a los emigrantes y refugiados, la Iglesia y las diversas realidades que en ella se inspiran están llamadas a evitar el riesgo del mero asistencialismo, para favorecer la auténtica integración, en una sociedad donde todos y cada uno sean miembros activos y responsables del bienestar del otro, asegurando con generosidad aportaciones originales, con pleno derecho de ciudadanía y de participación en los mismos derechos y deberes. Aquellos que emigran llevan consigo sentimientos de confianza y de esperanza que animan y confortan en la búsqueda de mejores oportunidades de vida. Sin embargo, no buscan solamente una mejora de su condición económica, social o política. Es cierto que el viaje migratorio a menudo tiene su origen en el miedo, especialmente cuando las persecuciones y la violencia obligan a huir, con el trauma del abandono de los familiares y de los bienes que, en cierta medida, aseguraban la supervivencia. Sin embargo, el sufrimiento, la enorme pérdida y, a veces, una sensación de alienación frente a un futuro incierto no destruyen el sueño de reconstruir, con esperanza y valentía, la vida en un país extranjero. En verdad, los que emigran alimentan la esperanza de encontrar acogida, de obtener ayuda solidaria y de estar en contacto con personas que, comprendiendo las fatigas y la tragedia de su prójimo, y también reconociendo los valores y los recursos que aportan, estén dispuestos a compartir humanidad y recursos materiales con quien está necesitado y desfavorecido. Debemos reiterar, en efecto, que «la solidaridad universal, que es un hecho y un beneficio para todos, es también un deber» (Enc. Caritas in veritate, 43). Emigrantes y refugiados, junto a las dificultades, pueden experimentar también relaciones nuevas y acogedoras, que les alienten a contribuir al bienestar de los países de acogida con sus habilidades profesionales, su patrimonio socio-cultural y también, a menudo, con su testimonio de fe, que estimula a las comunidades de antigua tradición cristiana, anima a encontrar a Cristo e invita a conocer la Iglesia.
Es cierto que cada Estado tiene el derecho de regular los flujos migratorios y adoptar medidas políticas dictadas por las exigencias generales del bien común, pero siempre garantizando el respeto de la dignidad de toda persona humana. El derecho de la persona a emigrar - como recuerda la Constitución conciliar Gaudium et spes en el n. 65 - es uno de los derechos humanos fundamentales, facultando a cada uno a establecerse donde considere más oportuno para una mejor realización de sus capacidades y aspiraciones y de sus proyectos. Sin embargo, en el actual contexto socio-político, antes incluso que el derecho a emigrar, hay que reafirmar el derecho a no emigrar, es decir, a tener las condiciones para permanecer en la propia tierra, repitiendo con el Beato Juan Pablo II que «es un derecho primario del hombre vivir en su propia patria. Sin embargo, este derecho es efectivo sólo si se tienen constantemente bajo control los factores que impulsan a la emigración» (Discurso al IV Congreso mundial de las Migraciones, 1998). En efecto, actualmente vemos que muchas migraciones son el resultado de la precariedad económica, de la falta de bienes básicos, de desastres naturales, de guerras y de desórdenes sociales. En lugar de una peregrinación animada por la confianza, la fe y la esperanza, emigrar se convierte entonces en un «calvario» para la supervivencia, donde hombres y mujeres aparecen más como víctimas que como protagonistas y responsables de su migración. Así, mientras que hay emigrantes que alcanzan una buena posición y viven con dignidad, con una adecuada integración en el ámbito de acogida, son muchos los que viven en condiciones de marginalidad y, a veces, de explotación y privación de los derechos humanos fundamentales, o que adoptan conductas perjudiciales para la sociedad en la que viven. El camino de la integración incluye derechos y deberes, atención y cuidado a los emigrantes para que tengan una vida digna, pero también atención por parte de los emigrantes hacia los valores que ofrece la sociedad en la que se insertan.
En este sentido, no podemos olvidar la cuestión de la inmigración irregular, un asunto más acuciante en los casos en que se configura como tráfico y explotación de personas, con mayor riesgo para mujeres y niños. Estos crímenes han de ser decididamente condenados y castigados, mientras que una gestión regulada de los flujos migratorios, que no se reduzca al cierre hermético de las fronteras, al endurecimiento de las sanciones contra los irregulares y a la adopción de medidas que desalienten nuevos ingresos, podría al menos limitar para muchos emigrantes los peligros de caer víctimas del mencionado tráfico. En efecto, son muy necesarias intervenciones orgánicas y multilaterales en favor del desarrollo de los países de origen, medidas eficaces para erradicar la trata de personas, programas orgánicos de flujos de entrada legal, mayor disposición a considerar los casos individuales que requieran protección humanitaria además de asilo político. A las normativas adecuadas se debe asociar un paciente y constante trabajo de formación de la mentalidad y de las conciencias. En todo esto, es importante fortalecer y desarrollar las relaciones de entendimiento y de cooperación entre las realidades eclesiales e institucionales que están al servicio del desarrollo integral de la persona humana. Desde la óptica cristiana, el compromiso social y humanitario halla su fuerza en la fidelidad al Evangelio, siendo conscientes de que «el que sigue a Cristo, Hombre perfecto, se perfecciona cada vez más en su propia dignidad de hombre» (Gaudium et spes, 41).
Queridos hermanos emigrantes, que esta Jornada Mundial os ayude a renovar la confianza y la esperanza en el Señor que está siempre junto a nosotros. No perdáis la oportunidad de encontrarlo y reconocer su rostro en los gestos de bondad que recibís en vuestra peregrinación migratoria. Alegraos porque el Señor está cerca de vosotros y, con Él, podréis superar obstáculos y dificultades, aprovechando los testimonios de apertura y acogida que muchos os ofrecen. De hecho, «la vida es como un viaje por el mar de la historia, a menudo oscuro y borrascoso, un viaje en el que escudriñamos los astros que nos indican la ruta. Las verdaderas estrellas de nuestra vida son las personas que han sabido vivir rectamente. Ellas son luces de esperanza. Jesucristo es ciertamente la luz por antonomasia, el sol que brilla sobre todas las tinieblas de la historia. Pero para llegar hasta Él necesitamos también luces cercanas, personas que dan luz reflejando la luz de Cristo, ofreciendo así orientación para nuestra travesía» (Enc. Spe salvi, 49).
Encomiendo a cada uno de vosotros a la Bienaventurada Virgen María, signo de segura esperanza y de consolación, «estrella del camino», que con su maternal presencia está cerca de nosotros cada momento de la vida, y a todos imparto con afecto la Bendición Apostólica.

Ciudad del Vaticano, 12 de octubre de 2012
BENEDICTO PP. XVI





miércoles, 17 de octubre de 2012

Agua fresca de la Palabra de Dios. Domingo 28

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,35-45):
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.» Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?»
Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.» Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?» Contestaron: «Lo somos.» Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.» Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.»



lunes, 24 de septiembre de 2012

Temporeros: rios de solidaridad

Este lunes se generaliza la vendimia en nuestra zona. Y en las esquinas estratégicas estas los temporeros que vienen de distintos lugares de España (Lleida, Castellon, Murcia, Ciudad Real, Albacete, Almeria, Huelva, Bilbao... por supuesto que de todas las nacionalidades, especialmente subsaharianos). Esperan a que alguien a las siete de la mañana los contrate. Algunos llevan 5 dias esperando, durmiendo en la calle y en muchas ocasiones sin nada que comer o con unas chanclas de verano.
Nuestros grupos de Caritas hacemos lo que podemos. Intentamos que frente a la riada de temporeros, este año menos que otros, haya una riada de solidaridad. Cada pueblo se organiza autonomamente y ofrece lo que buenamente le parece y puede. Unos a su aire, otros en coordinación con los servicios sociales y ayuntamientos. Unos ofrecen comidas, bocatas, cenas, etc y otros roperos...
Visto a pie de calle está bien pero debemos ser inconformistas y un poco más críticos con las situaciones, (tambien se da la subcontratación desgraciadamente, y a lo mas que se hace es denunciar algún caso). Creo que debiéramos exigirnos más: nadie en la calle ( y eso que estas noches han sido llevaderas) ¿No se podría utilizar los frontones y polideportivos como en Logroño, pues tienen servicios y duchas?. ¿No se podría insistir y mejorar las oficinas de contratacion con los agricultores, ofreciéndoles nuestros servicios?. ¿No habrá que insistir en que se les pague indiviualmente y justamente a cada vendimiador sin intermediarios?. ¿No se podrían coordinar mejor los servicios que les ofrecemos?. ¿No se podrían dar más aludidos los ayuntamientos en montar mejores servicios?
Sí, sale una larga riada de preguntas, porque estando con ellos son más bien riadas de lágrimas y de impotencia.

Los temporeros son algo más que mano de obra barata y ocasional. Y nos exigen a todos riadas de solidaridad que riegue la durisima sequía de no tener trabajo. Eso me dicen muchos estos días: "no quiero comida ni ropa... quiero trabajo".

Por cierto las dos casas de esta ultima foto están vacias

jueves, 20 de septiembre de 2012

El rio de la Vendimia


Poco a poco va llegando a nuestros pueblos del Iregua el rio de la vendimia. Ya se ha empezado el blanco y para el fin de semana que viene parece que se comienza con lo demás. Los grupos de Cáritas hemos de estar muy pendientes de ello, sobre todos de los que se acercan a nuestros pueblos sin tener contrato de trabajo. Caritas Diocesana nos ha mandado un tríptico "Temporeros" que podemos repartir a los que se nos acerquen para que sepan sus derechos y obligaciones.

viernes, 20 de abril de 2012

Coordinadora Arciprestal de Abril

 Tuvimos el jueves 19 la coordinadora arciprestal con una asistencia buena aunque echamos en falta a gente que habitualmente viene. Hicimos el orden del día: revisiones y programaciones de encuentros; tomar el pulso a la tarea de los grupos; seguir analizando nuestra calidad de los servicios que hacemos con la atención primaria; compartir y convivir. Se estreno informando la nueva consejera diocesana Teresa Ruiz-Navarro, de la marcha de la anterior Consejo diocesano, con todo detalle. Se afianza la asistencia de lo mas alto del Iregua con los grupos nuevos de Villoslada, Lumbreras, Pradillo, San Andrés y Villanueva. Y todo lo celebramos con ganas y un poco tarde en el vino que tuvimos al final. Como siempre son cosas ricas y caseras que compartimos.
Poco a poco vamos tomando tomando conciencia y haciéndonos presentes, llevando a cabo la campaña del año. ¿Que hace una CARITAS como tú, en un pueblo como éste?: ECHAR UNA MANO.

jueves, 19 de enero de 2012

Ecos navideños: GALA NAVIDEÑA EN VILLOSLADA

Foro completo en el Festival Navideño a beneficio de Cáritas parroquial en Villoslada de Cameros. La iniciativa de Maxi, el párroco de Villoslada, y la colaboración de los vecinos de la localidad, hicieron posible que unas 200 personas disfrutaran de una divertida tarde. El espectáculo consistió en varias imitaciones musicales y espacios de humor.
Los 1100 euros conseguidos y se destinarán a Cáritas Parroquial para las familias más necesitadas de la localidad.
Mil gracias a todos por su entrega y colaboración.

sábado, 14 de enero de 2012

Solidaridad a todo pie

SAN SILVESTRE EN LARDERO A BENEFICIO DE CÁRITAS

El pasado 31 de Diciembre se celebró la quinta edición de la tradicional carrera de San Silvestre de Lardero. La organización, que corrió a cargo de los Amigos Fondistas de Lardero, decidió donar la recaudación obtenida con las inscripciones a Cáritas, para ayudar a aquellos que más están padeciendo la situación de crisis económica.

Los voluntarios del grupo de Cáritas Parroquial junto con los de Cáritas Diocesana se encargaron de la inscripción de los corredores y prepararon una mesa informativa sobre la labor que hace Cáritas, además de repartir a los niños globos y piruletas. En la foto podemos ver a Jesús, voluntario del grupo parroquial.

El cheque donativo lo recogió tras la entrega de premios Ernesto, Secretario de Cáritas Diocesana en nombre de la parroquia, por una cantidad aproximada de 1600 euros.